Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su funcionamiento, para mantener la sesión y personalizar la experiencia del usuario, así como para obtener estadísticas anónimas de uso de la web.
Para más información sobre las cookies utilizadas consulta nuestra Politica de Cookies.
Si continuas navegando por la web entendemos que aceptas nuestra politica de cookies.

Acepto
Usuario: Contraseña: Iniciar sesión | Registrarse 62.801 Visitas | 1 Conectado(s)
Por qué una Biblia Textual
La versión Reina-Valera está basada en un tipo de texto secundario, tardío y fusionado, plagado de los errores que acumularon más de catorce siglos de copias manuscritas. Por los hallazgos de la arqueología bíblica y la aplicación de la crítica textual a las copias manuscritas, estamos hoy en posesión de una base textual que nos ubica maravillosamente cerca de las palabras registradas por los autógrafos de las Sagradas Escrituras.

Es difícil explicar, entonces, por qué razón hasta el presente, cuando todas las versiones de los principales idiomas ya han sido adaptadas a la base textual desde hace casi un siglo, la más importante versión de la Iglesia hispano-americana continúa sobre bases fusionadas y alteradas.

Cualesquiera sean los motivos de la demora, el caso es que, en el inicio de este séptimo milenio bíblico, a casi dos mil años de haberse cerrado el canon del Nuevo Testamento, la Iglesia aún no ha recibido una información que, de manera confiable, le presente en castellano la base textual hebrea y griega, e inteligiblemente advierta al lector, bien sea a pié de página o en comentario adjunto, los resultados textuales que tuvieron lugar durante el proceso de transmisión, alteración y restauración de las Sagradas Escrituras.


Adaptación
Uno de los objetivos fundamentales de este proyecto consiste en la revisión diligente, minuciosa y clara de la versión Reina-Valera.

Los principios de traducción utilizados y el estilo literario alcanzado en esta monumental obra, hace que se desprenda de todas las demás versiones castellanas de las Sagradas Escrituras, y su aceptación universal la califica, por encima de toda otra, para que sirva como versión digna de ser adaptada a la mejor Base Textual crítica conocida en la actualidad, esto es, la Biblia Hebraica Stuttgartensia (IV Edic.) y el Novum Testamentum Graece (XXVII Edic.).

Los criterios de este apartado se han propuesto entonces, preservar todo cuanto la versión Reina-Valera tiene de bueno, su forma, estilo literario, sus felices giros de expresión y riqueza de comunicación, tal como ha sido conocida y utilizada a través del tiempo; procurando realizar -no una nueva- sino una mejor versión; corrigiendo palabras y expresiones del hebreo, del arameo y del griego que hasta el presente no han recibido todo el propósito y la fuerza del original.


Traducción
En estos últimos tiempos, los estudios avanzados de las ciencias bíblicas han demostrado que en el texto original, no sólo las palabras y su orden, sino las mismas letras, se encuentran distribuidas en patrones artísticamente diseñados y están ubicadas con designio y propósito. Estos avances y descubrimientos, inevitablemente establecen nuevos parámetros para el traductor serio, quien cada vez se encuentra con menos libertad de hacer uso de la exégesis, paráfrasis, interpretación, o aquellos tan deseados recursos idiomáticos, los cuales más tarde, casi siempre, exhiben su presencia sólo para guiar equivocadamente y terminan alejando a la versión de su más importante propósito: la fidelidad.

Y en este sentido, nuestras experiencias nos han mostrado que las traducciones más fieles son las más expresivas. Es por ello que, en muchas oportunidades, la traducción literaria, y más la dinámica, se hallarán contrapuestas a las formas expresivas del texto. Las traducciones más fieles resultan en versiones más expresivas, y consecuentemente más relevantes. También ha sido posible apreciar cómo ciertas técnicas de traducción demasiado uniformes, pueden atentar contra la variedad de estilos y los distintos niveles lingüísticos de la Biblia, en tanto que la fidelidad a los originales siempre termina siendo una rica veta de recursos estilísticos.

Tales condiciones son las que necesariamente debe poseer una traducción digna del Texto Sagrado. Por traducción textual damos a entender una técnica que, enmarcada en las reglas que controlan la gramática general de la lengua castellana, mas sin perjuicio de la coordinación y subordinación gramatical impuesta por el autor exacto, sea capaz de transmitir toda la intención, fuerza y lucidez del original, pero que al mismo tiempo defienda su brevedad y simplicidad. Que preserve su pureza, y respete sus asimetrías, asperezas gramaticales y redundancias; que valore la riqueza de comunicación que el estilo literario de Reina y Valera ha logrado por el uso y el tiempo, y los beneficios que de allí se derivan al retardar los cambios que corrompen el lenguaje. Finalmente, que sea capaz de percibir las conclusiones que por la sana exégesis y trazo, surgen de la analogía y armonía espiritual latente en toda la Escritura.

Es por ello que los traductores han sido consecuentes en aceptar una disciplina que transcriba, no lo que el Autor Divino pudo haber dicho si hubiera escrito en castellano, sino lo que Él dice en hebreo, arameo y griego.


El traductor
Los postulados de este proyecto exigen, no solamente las aptitudes académicas y profesionales que el traductor necesariamente debe ostentar, sino que demanda una cierta y muy específica actitud que proviene de la esencia de su corazón. Es decir, que la obra misma le propone metas que van más allá de la indispensable erudición, para exigirle el honroso calificativo de teólogo. Un buen traductor siempre deberá ser un buen erudito y un buen teólogo.

Finalmente, en el ejercicio de sus funciones, este traductor-erudito-teólogo será requerido de la imprescindible unción que ningún poder humano o angélico puede llegar jamás a impartir: la vivencia espiritual que surge de la experiencia de la regeneración, esto es: ser hijo de Dios (y ninguno que se acerque a Dios como no sea por medio de la sangre de Jesús, tiene derecho a utilizar tal nombre), con evidencia indiscutible de haber nacido de nuevo y así recibido la "unción que le enseña todas las cosas" para una vida rendida a Dios no sólo en el conocimiento teológico de la verdad, sino en el ejercicio de la piedad y el temor de Dios.

La Biblia es algo más que un tesoro histórico a ser preservado, o un clásico literario para admirar y aplaudir. Es más que un conjunto de documentos sobre cuya base textual puedan destacarse talentos de hombres doctos. La Biblia es la revelación de Dios, de su propósito y de su voluntad. Es el registro de Palabras que tienen poder para "quitar la muerte y sacar a luz la vida y la inmortalidad".


Web Site de la Sociedad Bíblica Iberoamericana (SBIA)
www.labiblia.org

Noticias:
¡Debe estar registrado para poder ver las noticias!

Regístrese haciendo click en el siguiente enlace:

Registrarse